Por: Martín Gómez Romero
El presbítero Rufino Pérez Valle fue un sacerdote español que llegó al aeropuerto Grano de Oro en Maracaibo en la década de los años sesenta. En muy poco tiempo se entregó en cuerpo y alma a la población de El Consejo de Ziruma, no solamente como evangelizador, sino como un constructor de buenas ideas en su condición de párroco de la iglesia San Antonio de Padua, de esa población al sur de Maracaibo en la costa oriental del lago.
Su dedicación en alcanzar grandes beneficios y bendiciones para el pueblo lo condujo a diligenciar ante las autoridades educativas de Maracaibo y Caracas una institución para la continuidad de los niños. Para ese momento, los jóvenes que egresaban de las escuelas de educación primaria en la zona debían trasladarse hasta Cabimas o Los Puertos de Altagracia para continuar su preparación académica.
Las diligencias del Padre Rufino Pérez Valle recibieron el visto bueno de las autoridades, logrando así que el pasado trece de junio se cumplieran 55 años de la fundación del INSTITUTO DE CICLO COMBINADO "SAN ANTONIO" (creado en 1971), bajo la dirección inicial del Licenciado Arístides Alemán G. La institución comenzó en una edificación de dos plantas con aire acondicionado, realizada para esa finalidad al lado este de la iglesia San Antonio, en la calle principal de El Consejo de Ziruma, Distrito Miranda del Estado Zulia para ese momento.
Es así como se hizo realidad la fundación del Liceo San Antonio, como le decían los padres y representantes de El Consejo, Corral de Nava, El Guanábano, Cerro Blanco y la carretera William, entre otros sectores cercanos.
La entrega del Padre Rufino Pérez Valle siempre estuvo dirigida a ayudar al pueblo en su condición de sacerdote, siempre en honor a San Antonio de Padua. El santo, quien nació en Fernando , Lisboa en 1195, fue un fraile y teólogo franciscano que se destacó en Italia y Francia como un brillante predicador. Fue canonizado en 1232; es el patrono de las cosas perdidas y de los matrimonios, famoso por su vasta erudición y su carisma. Entre sus historias místicas destaca el sermón a los peces, donde los animales escucharon su palabra al ser ignorado por los hombres, así como también el milagro de la mula, donde el animal se arrodilló ante la Eucaristía.
El Padre Rufino Pérez Valle es ampliamente recordado por los habitantes de El Consejo de Ziruma y por quiénes migramos a otros estados del país después de haber estudiado allá. En mi caso, sus orientaciones y bondades quedaron registradas en mi memoria: el pan y el vaso de leche que me regalaba (tal vez porque era el más pequeño y debía estar de primero en la fila para escuchar y cantar el himno nacional todos los días). Recuerdo también que en cuarto año me regaló un manual para tocar cuatro y participar, con tan solo quince días de preparación, en el festival regional de la canción liceísta, donde obtuve el segundo lugar con la canción "Rosario".
Fueron muchas las vivencias y anécdotas. Ya en el último año escolar, nos ofrecía sus consejos y charlas en las pistas de baile mientras esperábamos el transporte. El Padre no perdía tiempo para orientar; nos explicaba su propia condición de fumador y el daño que eso causaba al ser humano, así como tambien las bebidas alcohólicas pudiera llegar a causarnos. En mi caso particular, nunca fumé cigarrillos y en cuanto a bebidas tampoco me llegué a emborrachar, compartiendo siempre en sociedad pero con la sobriedad requerida en atención a los consejos del Padre Rufino Pérez Valle.
Hoy en día, aquella valiente iniciativa civil y religiosa se ha consolidado como el único Liceo Nacional del pueblo. Gracias a las ampliaciones y a la sólida infraestructura lograda hacia la década de los años ochenta, la institución sigue en pie, albergando las esperanzas y el futuro de las nuevas generaciones de relevo en la parroquia. Que Dios tenga en su santa gloria al Padre Rufino Pérez Valle, cuyo legado sigue vivo en cada aula y en cada profesional que se formó bajo su amparo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario