*Martín Gómez Romero*
Cuando Jorge Rodríguez afirmó que las elecciones presidenciales se realizarán “en el lapso que establece la Constitución”, quizás no advirtió que esa misma frase constituye la confesión más clara de la violación constitucional que hoy padece Venezuela.
*Porque si los plazos constitucionales realmente estuvieran siendo respetados, los venezolanos ya habríamos acudido a las urnas.*
Ahora bien, el problema es político. La Constitución es clara, precisa y no admite interpretaciones caprichosas cuando se produce una falta absoluta en la Presidencia. El mandato constitucional establece una transición temporal y la obligación de convocar al pueblo para elegir un nuevo mandatario. *No existe ninguna disposición que autorice suplencias indefinidas ni mecanismos que permitan extender artificialmente una situación excepcional para perpetuarse en el poder.*
Sin embargo, eso es exactamente lo que ha ocurrido.
Quienes hoy controlan las instituciones del Estado invocan la Constitución cuando les conviene y la desconocen cuando les resulta incómoda. La convierten en un instrumento de propaganda, no en una norma de obligatorio cumplimiento. La estiran, la retuercen y la adaptan a sus intereses políticos, como si se tratara de un acordeón y no de la ley fundamental de la República.
La consecuencia es devastadora para la democracia. Se vulnera el principio de alternabilidad, se desconoce la soberanía popular y se priva a los ciudadanos del derecho fundamental de decidir su destino mediante el voto.
Más grave aún es el intento de normalizar esta situación. Se pretende que el país asuma como natural lo que en realidad constituye una profunda anomalía institucional. Se habla de negociaciones, mesas de diálogo y acuerdos parciales mientras el problema central permanece intacto: *la ausencia de legitimidad solo puede resolverse mediante elecciones libres, transparentes y verificables.*
No deja de resultar indignante que asuntos tan elementales como la liberación de presos políticos, el respeto a los derechos humanos o el levantamiento de mecanismos de censura sean presentados como concesiones negociables. No son favores del poder. *Son obligaciones que todo Estado democrático debe garantizar sin condiciones.*
*Venezuela no necesita más excusas ni más tácticas dilatorias. Necesita voluntad política para cumplir la Constitución y devolverle la voz al ciudadano*. "Cada día que se posterga una elección presidencial se profundiza la crisis institucional, aumenta la desconfianza y se amplía la distancia entre el poder y una sociedad agotada por 27 años de sacrificios, frustraciones y promesas incumplidas."
La paciencia de los venezolanos ha sido extraordinaria, pero ninguna nación puede vivir indefinidamente bajo la incertidumbre. *El país reclama una salida pacífica, democrática y constitucional. Reclama libertad, justicia y respeto a la voluntad popular.*
*Por eso la discusión no debería centrarse en cuándo conviene convocar elecciones, sino en por qué todavía no se han convocado.*
"La Constitución ya habló. Lo que falta es que quienes hoy ejercen el poder decidan obedecerla."
*Y cuando un gobierno teme consultar al pueblo, deja en evidencia que no le preocupa ganar una elección, sino perder el control.*
"La elección presidencial libre y transparente no es una concesión política. *Es una obligación constitucional y la única vía legítima para abrir el camino hacia la reconciliación, la estabilidad y la reconstrucción de Venezuela." MGR* 30/09/2026